Vida urbana | Städtisches Leben — 24 Oktober 2018

 

Al final ofrece el duo de voz femenina y guitarra masculina tres canciones en la escalera de la casa. De la casa en la se querría tener un piso pagable. Porque también aquí, barrio marginal, se pone todo impagable. El grupo de unas treinta personas se acomoda como puede en la escalera y oye los textos metafóricos bien acompañados por la guitarra de Homero. Morín entona su voz y canta con los ojos cerrados. SoliPolis, una ciudad solidaria, no existe en Hamburgo. Pero algunos pelean porque la haya. Ojalá, cuarto trimestre de 2018, Hamburgo.
Am Ende bietet das Duo drei Lieder mit weiblicher Stimme und männlicher Gitarre in dem Treppenhaus. In dem Treppenhaus von diesem Haus, in dem man gerne eine bezahlbare Wohnung hätte. Auch hier, in diesem marginalisierten Wohnviertel wird alles unbezahlbar. Die Gruppe aus etwa 30 Personen nimmt irgendwie Plaz auf der Treppe und lauscht den metaphorischen Texten, die von Homero wunderbar mit der Gitarre begleitet werden. Morín stimmt die Texte mit geschlossenen Augen an. SoliPolis, die solidarische Stadt, gibt es nicht in Hamburg. Einige kämpfen aber dafür, dass es sie gibt [hoffentlich] viertes Vierteljahr 2018, Hamburg. Deutsche Version von Luisa Nerlich

 

 

En lo más perrata de la ciudad, en la isla del Elba, en el barrio en donde no hay droguerías ni médicos aunque se sabe que la gran mayoría de la gente no tiene seguro médico – o precisamente por eso no hay droguerías y médicos – allá se arma una cierta movida, el festival SoliPolis y una iglesia que ya no lo es del todo ofrece sus espacios para que los activos planeen y realicen. Esta mujer, ciega, que ya no sabe ni si tiene un lugar ni cómo podría reconocerlo, es guiada a través de la ciudad por gente que se apiada y … termina reconociendo gracias a las musas un espacio urbano en el que podría habitar, en el que podría conocer gente, en el que podría hacer una demo a favor de sus sueños.
Im vernachlässigsten und unschönsten Teil der Stadt, auf einer der Elbinseln, im Wohnviertel, in dem es keine Apotheke und keine Arztpraxen gibt, obwohl die meisten Leute keine Krankenversicherung haben -oder gerade deswegen – dort kommt eine Welle ins Rollen, das Festival SoliPolis. Eine Kirche, die nicht mehr eine richtige Kirche ist, stellt ihre Räume zur Verfügung, für Aktivitäten für das Festival planen und umsetzen zu können. Eine Frau, blind, die nicht mehr weiß, ob sie einen Platz hat, in dem sie sich niederlassen könnte und nicht mal, wie sie ihn erkennen würde, falls sie ihn fände. Sie wird von erbarmungsvollen Menschen durch die Stadt geführt und erlebt einen urbanen Raum, in dem sie wohnen, Leute kennenlernen, für ihre Träume demonstrieren könnte.

 

En su periplo sin videncia pasa por las esquinas en las que la gente para, toma una cerveza, habla; así pasa por la estación de gente que escribe, por la de gente que pinta, por la de gente que danza, por la de gente que baila, y también hay esquinas en las que la gente hace música, hace demos, se toma la calle. Llega el momento finalmente en el que ya en una casa, en una casa con diversas puertas – y detrás de cada una de ellas hay o podría haber un hogar- se para en el descanso de la escalera, entre dos pisos, y canta sus textos metafóricos.
Auf ihrer blinden Fahrt geht sie an Ecken vorbei, an denen Leute stehen, ein Bier trinken, sich unterhalten. So geht sie an der Ecke vorbei, an der Leute eigene Texte vorlesen, an der Ecke, an der Leute eigene Bilder malen, dort wo Leute einfach tanzen; sie erlebt auch die Ecke, an der Musik aufgelegt wird, und die Ecke, an der Menschen für ihre Träume mit Transparenten demonstrieren, und auch die Straße, die die Tanzenden für sich eingenommen haben. Am Ende findet sie sich in dem Treppenhaus wieder; hinter jeder Tür steckt ein Zuhause; hier macht sie halt und singt ihre Lieder mit metaphorischen Texten an einen Mann, den sie verlassen hat oder der sie verlassen hat.

 

Bailando se toman la calle
Tanzende nehmen die Straße für sich ein | Foto: Transcorner Walk

 

SoliPolis en Veddel, lo más rasca en Hamburgo, incluyó también este paseo de la ciega por estaciones de gente que simulaba cómo sería apropiarse la ciudad. Fue un >paseo dramatúrgico< craneado por Emilie G. y Markus P. para invitar la gente a salir a la calle, conocerse y hacerse suya la ciudad de alguna manera. Difícil empresa en un barrio de gente muy preocupada, preocupada de una manera que no deja todavía tiempo para el arte. Pero ahí están los activistas: los artistas que oyen el llamado de SoliPolis. La chilena Morín González M. y el argentino Homero Alonso aportan el matiz latino a este paseo ciego de gente alemana que sabe que algo no está bien.
SoliPolis auf der Veddel, im vernachlässigsten Teil Hamburgs, hatte auf dem Programm auch diesen dramaturgischen Rundgang, den Transcorner Walk. Von Emilie Girardin konzipiert und mit der künstlerischen Assistenz von Markus Posse umgesetzt, wollte der Transcorner Walk die Leute einladen, auf die Straße zu gehen, in Gespräch zu kommen, sich die Ecken zu eigen zu machen. Ein schwieriges Unterfangen in einem Wohnquartier, in dem die Leute viele Sorgen haben und sehr wenig für die Kunst übrig haben. Aber die Aktivist*innen sind da: Die Künstler*innen hörten den Ruf von SoliPolis. Die Chilenin Morín González Mena und der Argentinier Homero Alonso trugen Latino-Klänge zu diesem blinden Rundgang bei von deutschen Menschen, die wissen, dass etwas schief läuft.
Emilie und Markus | Foto: Transcorner Walk

 

SoliPolis tuvo lugar del 15 al 30 de septiembre en Hamburg-Veddel, el Transcorner Walk el viernes 28 y el domingo 30.
SoliPolis fand vom 15. bis zu 30. September auf der Veddel in Hamburg statt, der Transcorner Walk am Freitag, dem 28., und am Sonntag, dem 30. September.

 

 

Artículos Similares | Ähnliche Artikel

Compartir | Teilen

About Author

(0) Comentario | Kommentar

Comments are closed.