Sociedad | Gesellschaft — 20 April 2020
◄ Un berlinés hamburgués hace una experiencia en Lisboa. Diáspora de países lusófonos en una estación de metro. Ojalá, segundo trimestre de 2020, Hamburgo. Por Jürgen Schöneich. Versión en castellano de ojal.de
► Ein Hamburger Berliner erlebt Diaspora aus lusophonen Ländern in einer U-Bahn-Station in Lissabon. Hoffentlich, zweites Quartal 2020, Hamburg. Von Jürgen Schöneich. Spanische Version von ojal.de

 

Entre el centro comercial y el Ostbahnhof hay un un gran espacio vacío. En Navidad hay unos pocos puestos donde se puede conseguir algo a la parrilla, cerveza, vino y licor. Una especie de mercado de Navidad, pero muy básico. Mientras que en el centro comercial  todas las marcas de alta calidad están representadas, casi ninguno de los jóvenes vendedores tiene todos los dientes. El país está dividido entre ricos y pobres, aquí todo te lo recordará.
Zwischen dem Einkaufszentrum und dem Ostbahnhof ist ein großer leerer Platz. Zu Weihnachten stehen hier ein paarBuden, wo man Gegrilltes, Bier, Wein und Schnaps bekommt. Eine Art Weihnachtsmarkt, aber sehr basic. Während im Einkaufszentrum alle hochwertigem Marken vertreten sind, hat hier kaum einer der jungen Verkäufer alle seine Zähne. Das Land ist zerrissen in Arm und Reich, hier wird man daran erinnert.
Normalmente los bien vestidos se apresuran a cruzar la plaza para evitar que les pidan limosna. Pero hoy toca una pequeña banda entre los puestos. Para ser honesto, ninguno de los músicos se ve como si tuviera un lugar donde vivir. Casi no te atreves a mirarlos. ¡Pero la música! Ritmo de samba ligera, como viniendo desde la playa. … a través de la estación fría en Navidad. Los anuncios por el micrófono aclaran que los músicos vienen de todos los rincones del mundo lusófono: de Angola, Brasil, Cabo Verde, las Azores y también de la madre patria de la lengua portuguesa.
Normalerweise eilen die Gutgekleideten schnell über den Platz, um nicht angebettelt zu werden. Doch heute spielt eine kleine Band bei den Buden. Ehrlich gesagt sieht keiner der Musiker so aus, als hätte er ein Zuhause, man mag gar nicht hinsehen. Aber die Musik! Leichte Sambarythmen, die wie vom Strand herwehen über den kalten Bahnhofsvorplatz zu Weihnachten. Aus den Zwischenansagen ist zu verstehen, dass die Musikeraus allen Ecken der lusophonen Welt kommen, aus Angola, Brasilien, den Kapverden, den Azoren und auch dem Mutterland der portugiesischen Sprache.
Y además están las mujeres. Algunas hermosas, excitantemente vestidas, pertenecen a la banda y son lascivas al moverse como briznas de hierba en una suave brisa. Todavía están jóvenes y sin embargo ya marcadas por la vida dura. Pero hoy ellas son estrellas, bailarinas que hacen de una plaza pavimentada un club nocturno.
Und dann sind da die Frauen. Ein paar schöne, aufregend gekleidete Frauen, die zur Band gehören und sich lasziv bewegen wie Grashalme in einer leichten Brise. Sie sind noch jung und doch vom harten Leben gezeichnet. Doch heute sind sie Stars, die Tänzerinnen, die aus einem gepflasterten Platz einen Nachtclub werden lassen.

 

Ahí sí se detienen los bien vestidos. Hay unos pocos extremadamente bien vestidos, con trajes de colores brillantes y ajustadas camisas de seda, y todo el mundo se balancea y se deja encantar. Una familia: un padre orgulloso, una madre joven, ambos hermosos, los dos niños pequeños de traje. El padre está ahí de pie, escuchando y viendo a la banda sonriendo, y una y otra vez alguien viene y le pide un autógrafo. Obviamente no es un desconocido, escucha respetuosamente las melodías que un grupo de infelices esparcen sobre la plaza. Cada vez vienen más personas bien vestidas, se paran a escuchar y se hunden en la música por un momento. En los puestos iluminados por neón asan tajadas de cerdo a la parrilla con romero y las sirven sobre un panecillo. Celestial.
Da bleiben die Gutgekleideten stehen. Dabei sind ein paarextrem gut Gekleidete, im grellbunten Anzug, mit hautengen Seidenkleidern, und alle wiegen sich mit und lassen sich verzaubern. Eine Familie, stolzer Vater, junge Mutter, beide wunderschön, die zwei kleinen Kindern auch im Anzug. Der Vater steht da, hört und sieht der Band lächelnd zu, und immer wieder kommt jemand und bittet ihn um ein Autogramm. Offensichtlich kein Unbekannter, und er zollt den Melodien Respekt, die arme Schlucker über den Vorplatz schicken. Immer mehr Gutgekleidete kommen, bleiben stehen und versinken kurz in der Musik. In den Buden, vom Neon erleuchtet, werden Scheiben vom Schwein gegrillt, ein bisschen Rosmarin und in ein Brötchen gelegt, göttlich.
Dos mujeres con vestidos de noche están bailando unos pasos que les quitan el aliento a los hombres. Luego ponen ellas mismas algo de dinero en el sombrero y desaparecen en la estación. Ahora la guitarra gime por última vez, una mujer recoge dinero con el sombrero, el generador se apaga, el hechizo ha terminado. Lo que queda es una estación vacía, un leve aroma de cerdo y romero y un recordatorio del poder de la música.
Zwei Frauen in Abendkleidern tanzen ein paar Schritte, die allen Männern den Atem rauben. Dann legen sie etwas Geld in die Schale und verschwinden im Bahnhof. Jetzt wimmert die Gitarre ein letztes Mal, eine Frau sammelt noch Geld ein, der Generator wird ausgeschaltet, der Zauber ist vorbei. Übrig bleibt ein leerer Bahnhofsvorplatz, ein Hauch von Schwein und Rosmarin und eine Erinnerung an die Macht der Musik.
(Y me las arreglé para no mencionar el color de piel en todo el texto)
(Und ich habe es geschafft, im ganzen Text keine Hautfarbe zu erwähnen)

 

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En Hamburgo escribe el berlinés Jürgen Schöneich, Berliner, schreibt in Hamburg

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(1) Comentario | Kommentar

  1. Qué indigencia la de los migrantes coloniales en esa sociedad de clases! Buena descripión, casi de ojo de cámara. El extranjero alemán no se deja involucrar. Come y disfruta la música. ✿✿✿✿ Übersetzung von Ojalá: Wie mittellos sind die kolonialen Migranten in dieser Klassengesellschaft! Gute Beschreibung, fast wie ein Kameraauge. Der deutsche Ausländer lässt sich nicht verwickeln. Er isst und genießt die Musik.

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