Sociedad | Gesellschaft — 05 Mai 2020
◄ Luis Sepúlveda ist in Spanien am Covid-19 gestorben. Der Schriftsteller lebte eine Zeit lang in Hamburg. Hier in der Stadt, in St. Pauli, spielt seine >Geschichte einer Möwe und des Katers, der ihr das Fliegen beibrachte<, eine Geschichte von Umweltverschmutzung, Tod und Wiederauferstehung. 1-3. Ojalá, segundo trimestre de 2020, Hamburgo. ap
► El Corona nos deja un muerto en la diáspora latina en Hamburgo.
Luís Sepúlveda, escritor chileno que vivió aquí algunos años, ha muerto en España a consecuencia de la infección.
Ecologista y activista de greenpeace por aquellos dias, Luís S. ambienta en Hamburgo su historia de contaminación, muerte y renacimiento con el título >Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar<. [hoffentlich] zweites Vierteljahr 2020, Hamburg. ap

 

 

Una gaviota sufre la contaminación del Mar del Norte. Cubierta de petróleo alcanza a llegar a Hamburgo. Habla con un gato. Le deja su huevo. Él la ve morir. La solidaridad de los gatos del puerto hamburgués cria el polluelo. La pequeña aprende a volar lanzándose desde la torre de Sankt Michel. El escritor y el gato la ven irse.
En versión pirata el capítulo con el plot.
Eine Möwe leidet unter der Verschmutzung der Nordsee. Mit Öl bedeckt erreicht sie Hamburg. Sie spricht mit einem Kater. Sie hinterlässt ihm ihr Ei. Er sieht sie sterben. Die Solidarität der Katzen im Hamburger Hafen zieht das Küken groß. Die kleine Möwe lernt fliegen, indem sie sich vom Turm von Sankt Michel stürzt. Der Schriftsteller und der Kater sehen ihr beim Wegfliegen zu. In spanischer Sprache der Kapitel mit dem Plot. Adieu, Luís Sepúlveda

flammende Gläser Copas en llamas¡Adiós, Luis Sepúlveda!

 

Luís Sepúlveda
Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar
Capítulo 9
Una noche triste

A la luz de la luna Secretario, Sabelotodo, Colonello y Zorbas cavaron un agujero al pie del castaño. Poco antes, procurando no ser vistos por ningún humano, arrojaron la gaviota muerta desde el balcón hasta el patio interior. Rápidamente la depositaron en el hoyo y la cubrieron de tierra. Entonces Colonello maulló con acento grave:
– Compañeros gatos, esta noche de luna despedimos los restos de una desafortunada gaviota cuyo nombre ni siquiera llegamos a conocer. Lo único que hemos logrado saber de ella es que pertenecía a la especie de las gaviotas argentadas y que tal vez venía de muy lejos, de allí donde el rio se une al mar. Muy poco supimos de ella, pero lo que importa es que llegó moribunda hasta la casa de Zorbas, uno de los nuestros y depositó en él toda su confianza. Zorbas le prometió cuidar del huevo que puso antes de morir, del polluelo que nacerá de él y, lo más difícil, compañeros, prometió enseñarle a volar…

– Volar. Tomo veintitrés, letra „V“ – se escuchó musitar a Sabelotodo.
– Es exactamente lo que el señor Colonello iba a decir. No le saques los maullidos de la boca – aconsejó Secretario.
– … promesas difíciles de cumplir – prosiguió impasible Colonello -, pero sabemos que un gato de puerto siempre cumple con sus maullidos. Para ayudar a que lo consiga ordeno que el compañero Zorbas no abandone el huevo hasta que nazca el polluelo y que el compañero Sabelotodo consulte en su emplico … encimope … en fin, en los libros esos, todo lo que tenga que ver con el arte de volar. Y ahora digamos adiós a esta gaviota víctima de la desgracia provocada por los humanos. Estiremos los cuellos hacia la luna y maullemos la canción del adiós de los gatos del puerto.
Al pie del viejo castaño los cuatro gatos empezaron a maullar una triste letanía, y a sus maullidos se agregaron muy pronto los de otros gatos de las cercanías, y luego los de los gatos de la otra orilla del rio, y a los maullidos de los gatos se unieron los aullidos de los perros, el piar lastímero de los canarios enjaulados y de los gorriones en sus nidos, el croar triste de las ranas y hasta los destemplados chillidos del chimpancé Matías.
Las luces de todas las casas de Hamburgo se encendieron, y aquella noche todos sus habitantes se preguntaron a qué se debía la extraña tristeza que súbitamente se había apoderado de los animales.

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(1) Comentario | Kommentar

  1. Luis Sepúlveda vivió aquí en Hamburgo y ganó una vez el primer premio de la tertulia literaria El Butacón. A veces hacía lecturas y ponía anuncios como „García Márquez en Alsterdorf“ y cuando ibas te encontrabas que era él que leía unas páginas de García Márquez. QEPD. ✿✿✿✿ Übersetzung von Ojalá: Luis Sepulveda lebte hier in Hamburg und gewann einmal den ersten Preis beim literarischen Treffen El Butacón. Manchmal hielt er Lesungen ab und schaltete Anzeigen wie „García Márquez in Alsterdorf“, und wenn man hinkam, konnte man feststellen, dass er es war, der einige Seiten von García Márquez vorlas. RIP

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