Sociedad | Gesellschaft — 01 Dezember 2019
◄ Katrin McClean visitó muchas veces el Café. Algunas veces leyó sus textos allí. Ahora que Antonio, el barman y pianista, se ha ido, recuerda ella el espíritu del Café y los personajes que se sentaban en las mesas o a la barra. Ojalá, cuarto trimestre de 2019, Hamburgo. Versión en castellano de ojal.de

 

► Katrin McClean besuchte häufig das Café. Einige Male las sie sogar einige ihrer Texte dort vor. Nun ist Antonio von uns gegangen, und Katrin erinnert sich an den Geist des Buenos Aires und an die Gestalten, die an den Tischen oder an der Theke saßen. [hoffentlich] viertes Vierteljahr 2019, Hamburg.
Von Katrin McClean

Noche en el Café Buenos Aires de Hamburgo con Antonio Bucak al piano

 

Noche en el Café Buenos Aires de Hamburgo con Antonio Bucak al piano. Antonio escribió sobre esta foto: „Tres gurús: el del reggae, el del Pet y el de los anarquistas. Salud!“ – Foto de Francis Xavier en la página de féisbuc de Antonio  | Nacht im Café Buenos Aires mit Antonio Bucak am Klavier. Antonio schrieb über dieses Foto: „Drei Gurus: Der vom Reggae, der vom Pet und der von den Anarchisten. Prost!“ – Foto von Francis Xavier in der facebook-Seite Antonios.

 

Nos encontramos en Hamburgo-Ottensen en 2008. La mayoría de la gente aquí piensa que la Barnerstraße es el horizonte de este barrio, la línea después de la que no hay nada. Pero sí hay toda una vida detrás de las salas de Zeisehallen. Unos cien metros más allá del cruce con la Friedensallee hay una pequeña sucursal del continente sudamericano. Unos pocos metros cuadrados de Argentina en forma de piano-bar con mostrador de madera y muebles antiguos de cafetería. En la pared principal se ven fotos; uno ve la calle principal de Buenos Aires como si estuviera mirando directamente por la ventana. Es como un viaje con Google Earth, pero con la gran ventaja de que este café no es nada virtual. El hombre del bar, Antonio, me sale personalmente al encuentro y me da un beso doble argentino muy real. Ya solo por eso han valido la pena los pasos que dimos para llegar hasta acá.
Wir befinden uns im Jahr 2008 in Hamburg-Ottensen. Die meisten Leute hier denken ja, die Barnerstraße ist der Horizont, hinter dem dieser Stadtteil zu Ende ist. Aber es gibt ein Leben hinter den Zeisehallen. Etwa hundert Meter jenseits der Straßenkreuzung zur Friedensallee verbirgt sich eine kleine Filiale des südamerikanischen Continents. Ein paar Quadratmeter Argentinien in Form einer Piano-Bar mit Holztresen und altem Caféhausmobiliar. Auf einer Fototapete sieht man die Hauptstraße von Buenos Aires so, als würde man grad aus dem Fenster gucken. Es ist wie eine Reise mit Google-Earth, jedoch mit dem riesigen Vorteil, dass dieses Café kein bisschen virtuell ist. Der Wirt Antonio kommt mir persönlich entgegen, und schenkt mir einen sehr realen argentinischen Doppelkuss. Allein dafür haben sich die wenigen Schritte hierher gelohnt.

 

En lugar de pizza como hoy bistec y bebo vino tinto. A nadie le llama la atención que esté sentada sola toda la noche en una mesa pequeña. Para mi aquí es suficiente observar la gente. Soy feliz si hacen algo que nunca podría haberme imaginado. En el Café Buenos Aires es muy probable tener sorpresas. Todo el mundo está un poco loco aquí. Empezando por Antonio que siempre habla de cerrar su café-bar, pero que durante años no ha hecho otra cosa que ampliarlo y agrandar el programa. Un propietario normal estaría contento cuando viene mucha gente. Antonio, por su lado, es feliz cuando no pasa nada. Entonces puede tocar el piano en paz. Sus tangos son cada vez mejores. Con el paso de los años se ha vuelto tan bueno que podría contratarse a sí mismo como pianista de bar, pero probablemente no podría pagarse el sueldo que se merece.
Anstelle von Pizza esse ich heute Steak und trinke Rotwein, und niemand findet es komisch, wenn ich den ganzen Abend allein an einem kleinen Tisch sitze. Und mir genügt es, die Menschen hier zu beobachten. Wenn sie etwas tun, das ich mir nie hätte ausdenken können, dann macht mich das glücklich. Im Café Buenos Aires ist die Überraschungswahrscheinlichkeit ziemlich hoch. Hier sind alle ein bisschen verrückt. Angefangen bei Antonio, der immer davon spricht, er müsste seine Kneipe dicht machen, aber seit Jahren nichts anderes tut, als sie zu vergrößern und das Programm zu erweitern. Ein normaler Wirt wäre auch froh, wenn viele Leute kämen. Antonio dagegen freut sich, wenn nichts los ist. Dann kann er in Ruhe Klavier spielen. Seine Tangos werden immer besser. Er ist im Laufe der Jahre so gut geworden, dass er sich selbst als Bar-Pianist einstellen könnte, aber er könnte sich wahrscheinlich nicht bezahlen.
En la mesa junto al piano hoy, como casi todas las noches, músicos de América Latina se sientan a contarse chistes. En el bar, en cambio, se presentan las conversaciones serias. Un ex fumador empedernido le explica a un poeta turco por qué cree que la nueva ley para fumadores en espacios públicos es tan buena. „Fumo una cajetilla menos diariamente“, dice orgulloso con un silbido asmático en la voz.
Am Tisch neben dem Klavier sitzen heute wie fast jeden Abend Musiker aus Lateinamerika und erzählen sich Witze. An der Bar dagegen werden die ernsten Gespräche geführt. Ein ehemaliger Kettenraucher erklärt einem türkischen Dichter, warum er das neue Rauchergesetz so gut findet. „Ich rauch jeden Tach eine ganze Schachtel weniger“, berichtet er stolz und mit einem asthmatischen Pfeifen in der Stimme.

 

Las cejas del turco tiemblan y levanta su voz profunda y madura: „Necesitas el látigo para hacer lo que no puedes hacer por tu propia voluntad. Eres un alma esclava“.
Se levanta y va al patio interior. El ex fumador empedernido coge su cajetilla de cigarrillos y lo sigue.
Die Augenbrauen des Türken beben und er erhebt seine tiefe, bühnengereifte Stimme „Du brauchst die Peitsche, damit du das tust, was du aus eigenem Willen nicht schaffst. Eine Sklavenseele bist du.“
Er steht auf und marschiert in den Innenhof. Der Ex – Kettenraucher schnappt sein Zigarettenpäckchen und folgt ihm.

 

Un pintor chileno solía sentarse con ellos. Pero ya no viene. No soporta beber sin fumar. Le echo de menos. Lo extraño casi tanto como al periodista que solía sentarse aquí como yo lo hago: con una copa de vino tinto y sin decir nada. Todos sabían que sus días de trabajo eran largos y duros. Las tardes en el Café Buenos Aires eran su único descanso. Hasta que finalmente se tomó unas vacaciones. Voló a Grecia, alquiló un coche y se salió de la curva de una carretera de montaña. Dicen que se había quedado dormido al volante. Su foto cuelga en un marco negro sobre el piano, con una sonrisa para toda la eternidad.
Früher hat immer ein Maler aus Chile bei ihnen gesessen. Aber der kommt nicht mehr. Er hält das Trinken ohne Rauchen nicht aus. Er fehlt mir. Er fehlt mir fast so sehr wie der Medienmacher, der hier früher genauso herum saß wie ich. Mit einem Glas Rotwein und ohne etwas zu sagen. Jeder wusste, dass seine Arbeitstage lang und hart waren. Die späten Abende im Café Buenos Aires waren seine einzige Entspannung. Bis er sich endlich mal Urlaub nahm. Er flog nach Griechenland, mietete sich ein Auto und raste über die Kurve einer Bergstraße hinaus. Man sagt, er sei am Steuer eingeschlafen. Sein Foto hängt in einem schwarzen Rahmen über dem Klavier, mit einem Lächeln für die Ewigkeit.

 

Mientras tanto con veinte clientes hemos llegado al punto máximo de la estadística de visitantes en el café. Antonio se asegura de que todos tengan algo para beber y se sienta al piano. Los músicos dejan de contar chistes y miran sus manos sobre el teclado. Uno de ellos es un viejo cantante caribeño. Ha logrado vivir toda su vida como cantante y todo el mundo piensa que debería ser mucho más famoso. Después del primer tango Antonio se vuelve hacia él y le pregunta: „¿Te cantas algo, Frank?
Pero el viejo con la cara marrón oscuro y llena de arrugas sacude la cabeza como un colegial que no quiere hacer sus deberes.
Inzwischen ist mit zwanzig Gästen der Zenit der Besucherstatistik erreicht. Antonio vergewissert sich, dass alle zu trinken haben, dann setzt er sich ans Klavier. Die Musiker hören auf, sich Witze zu erzählen und schauen ihm auf die Finger. Einer von ihnen ist ein alter Sänger aus der Karibik. Er hat es geschafft, sein ganzes Leben vom Singen zu leben und alle sind der Meinung, er müsste viel berühmter sein. Nach dem ersten Tango dreht sich Antonio zu ihm um und fragt: „Singst du was, Frank?“
Aber der alte Mann mit dem dunkelbraunen Gesicht voller Falten schüttelt den Kopf, wie ein Schuljunge, der keine Lust hat, seine Hausaufgaben zu machen.
„Oh, por favor“, dice una mujer atractiva y exuberante con un vestido de gasa negro. Se desliza del taburete del bar y se arrodilla ante el viejo cantante: „Por favor, canta para nosotros. ¡Sólo una canción!
„Ach bitte!“, ruft eine Frau, attraktiv und üppig im schwarzen Chiffonkleid. Sie gleitet vom Barhocker und geht vor dem alten Sänger auf die Knie: „Bitte, sing für uns. Nur ein Lied!“
Una barrera invisible protege la cara del hombre. Por un segundo la situación es terriblemente embarazosa. Antes de que este segundo termine, un hombre con el pelo blanco como la nieve se levanta.
Über das Gesicht des Mannes schiebt sich eine unsichtbare Wand und eine Sekunde lang ist es entsetzlich peinlich in der Bar. Doch bevor diese Sekunde um ist, steht ein Mann mit schlohweißem Haar auf.
„Cantaré“, anuncia.
 „Ich werde singen“, verkündet er.
 Todos los ojos se concentran en él, y la mujer de la gasa puede levantarse del suelo sin ser notada.
Alle Blicke konzentrieren sich auf ihn, und die Frau im Chiffon kann sich unbemerkt vom Boden erheben.

El temerario cantante respira tan profundamente que le tiembla el bigote blanco. Antonio mira con concentración las teclas del piano, como si tuviera que freír un schnitzel para Tim Mälzer. Luego toca el primer acorde. El hombre de pelo blanco canta fuerte, excitada y hermosamente. Tal vez estoy asistiendo debut tardío de un cantante que siempre ha cantado solo en casa. Quizás practicó diariamente durante los últimos treinta años antes de atreverse a cantar esta canción. A veces pienso que el Café Buenos Aires saca a la luz los impulsos más ocultos de sus huéspedes. Una diva cae de rodillas, un viejo finalmente se atreve a cantar ante el público y un cantante que siempre ha cantado descubre su deseo desenfrenado de permanecer en silencio. Y yo misma me doy cuenta de que cada vez estoy más colmada de un silencio universal. El vino tinto susurra en mi alma y por la duración de un tango me siento en medio de la vida.
Währenddessen holt der mutige Sänger so tief Luft, dass sein weißer Schnurrbart zittert. Und Antonio guckt mit einer Konzentration auf die Pianotasten, als müsse er ein Schnitzel für Tim Mälzer braten. Dann schlägt er den ersten Akkord an. Der Weißhaarige singt laut und aufgeregt und schön. Vielleicht wohne ich gerade dem späten Coming-Out eines heimlichen Wohnzimmersängers bei. Vielleicht hat er in den vergangenen dreißig Jahren täglich Singen geübt, bevor er sich an dieses Lied gewagt hat. Manchmal denke ich, das Café Buenos Aires lockt aus seinen Gästen die verborgensten Impulse hervor. Eine Diva fällt auf die Knie, ein alter Mann traut sich endlich vor Publikum zu singen, und ein Sänger, der immer gesungen hat, entdeckt seine unbändige Lust zu schweigen. Und ich selbst merke, wie ich mehr und mehr von universaler Stille erfüllt werde. Der Rotwein rauscht durch meine Seele und für die Dauer eines Tangos fühle ich mich mitten im Leben.

 

Brindo con el hombre en la eternidad y con el pintor ausente de Chile. Hay una vida sin hablar, creo, y hay relaciones que ni siquiera sabes que tienes hasta que el otro se ha ido.
Ich proste dem Mann in der Ewigkeit zu und dem abwesenden Maler aus Chile. Es gibt ein Leben ohne zu reden, denke ich, und es gibt Beziehungen, von denen man nicht einmal weiß, dass man sie hat, so lange bis der andere fort ist.

 

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De Katrin McClean puede leer en Ojalá también:
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(Adiós a un músico. Nota póstuma sobre Frank McClean)

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