Siguen escribiendo después de haber abandonado su país en guerra. Gente fugitiva que ya escribía antes de la huída sigue escribiendo ahora en Alemania. En “seguir escribiendo”, la presencia de internet de la asociación berlinesa “nosotros lo hacemos” aparecen una y otra vez fuertes textos de escritorxs siries y afganes. Esta vez de la escritora siria Rabab Haidar algunos fragmentos de una novela en preparación. El enlace a la primera publicación en “seguir escribiendo” está al final. Versión en castellano de ojal.de. Ojala, segundo trimestre de 2021, Hamburgo
Sie schreiben weiter, nachdem sie ihr Land im Krieg verlassen haben. Geflüchtete, die bereits vor ihrer Flucht geschrieben haben, schreiben auch heute noch in Deutschland. Auf “weiter schreiben”, der Internetpräsenz des Berliner Vereins “wir machen das”, erscheinen immer wieder starke Texte von syrischen und afghanischen Schriftsteller*innen. Diesmal von der syrischen Schriftstellerin Rabab Haidar einige Auszüge aus einem in Vorbereitung befindlichen Roman. Der Link zur Erstveröffentlichung auf Weiter Schreiben ist am Textende. Spanische Version von ojal.de. Ojala, zweites Quartal 2021, Hamburg

 

 

Por Rabab Haidar

 

 

La escritora siria Rabab Haida, syrische Schriftstellerinr

La escritora siria Rabab H.
Die syrische Schriftstellerin Rabab H. – Photo: R.H. privat.

 

 

Sobre madres e hijas
 
Über Mütter und Töchter

Mi madre me ató un hilo a la cabeza y le dio un tirón brusco y enseguida se soltó. Sólo fluyó un poco de sangre.
Meine Mutter befestigte einen Faden an meinem Kopf und zog ruckartig daran, und prompt riss er ab. Es floss nur wenig Blut.

Levantó la mano en la que sostenía el hilo y miró mi cabeza que colgaba en el aire y brillaba de forma inusual. Cinco gotas de sangre habían caído al suelo, más dos en su delantal amarillo, y mi madre dijo: “Como los hermanos de tu padre. No tienes nada de sangre, y si la tienes, es azul. Mira”.
Sie hob die Hand, in der sie den Faden hielt, und betrachtete meinen Kopf, der in der Luft hing und ungewöhnlich glänzte. Auf dem Boden waren fünf Blutstropfen gelandet, dazu zwei auf ihrer gelben Schürze, und meine Mutter meinte: „Wie bei den Brüdern deines Vaters. Ihr habt gar kein Blut, und wenn, dann ist es blau. Sieh doch!“

Miré, y mi sangre parecía negra.

Ich guckte, und mir kam mein Blut schwarz vor.

¡Uy!
Ups!

¿He dicho “mi cabeza”? ¡Me refería a mi diente!

Habe ich „mein Kopf“ gesagt? Ich meinte meinen Zahn!

Mi madre ató una cuerda a mi diente y le dio un tirón brusco, y enseguida salió volando. Sólo fluyó un poco de sangre.
Meine Mutter befestigte einen Faden an meinem Zahn und zog ruckartig daran, und prompt flog er heraus. Es floss nur wenig Blut.

Pero, ¿por qué me comparaba con mis tíos?
Aber warum wurde ich mit meinen Onkeln verglichen?

Eso es lo que hacen las madres que no quieren a sus hijas ya desde pequeñas.
So etwas machen Mütter, die ihre Töchter schon von klein auf nicht leiden können.

Acerca de los nombres
Über Namen

Shirin no tenía elección. Tuvo que volver a Damasco. En tiempos de guerra, era más aconsejable para una mujer tomar un autobús que conducir un coche. Se reservó un asiento y se bajó del taxi en la estación de autobuses. El conductor le llamó un cargamaletas y le dijo a éste que llevara el equipaje de la “madame” al autobús. Articuló la palabra “Madame” de forma especialmente amplia.
Shirin hatte keine Wahl. Sie musste nach Damaskus zurück. Im Krieg war es für eine Frau ratsamer, den Bus zu nehmen, als ein Auto zu steuern. Sie buchte sich einen Platz und stieg am Busbahnhof aus dem Taxi. Der Fahrer rief ihr noch einen Lastenträger heran und trug ihm auf, der Madame ihr Gepäck zum Bus zu bringen. Das Wort „Madame“ artikulierte er besonders breit.

Shirin había optado por vestirse de la forma más sencilla posible: llevaba unos vaqueros rotos por las rodillas y el muslo derecho, la última moda de Beirut, una elegante chaqueta de raso azul y un pañuelo de seda gris plateado tan grande como una colcha. Pero probablemente fue en primer lugar su pelo rubio lo que la convirtió en “madame”.
Shirin hatte sich für möglichst einfache Kleidung entschieden: Sie trug eine an den Knien und am rechten Oberschenkel zerrissene Jeans, neueste Beiruter Mode, ein elegantes blaues Jackett aus Satin und einen silbergrauen Schal aus Seide, so groß wie eine Tagesdecke. Aber zur „Madame“ hatte sie es wohl in erster Linie durch ihr blondes Haar gebracht.

El cargamaletas
Der Lastenträger

Su brazo izquierdo colgaba a su lado, pero al parecer no llevaba mucho tiempo muerto porque sus movimientos parecían los de un pobre hombre cojo que aún estaba vivo y coleando. Este brazo no dejaba de estorbar al hombre, así que finalmente se lo metió en el bolsillo de la chaqueta. Luego agarró la maleta de Shirin con el brazo derecho y la introdujo en una caja rectangular abierta que parecía un ataúd de niño montado sobre pequeñas ruedas tambaleantes. El féretro llevaba una cuerda que el cargamaletas se colgaba del hombro, de modo que la caja rodaba detrás de él mientras caminaba. El manco sólo daba un paso y medio en lugar de dos, pues al parecer tenía una herida en la cadera derecha. Sin embargo Shirin no vio todo esto, pues estaba perdida en sus pensamientos sobre el tiempo y la espera.
Sein linker Arm baumelte an der Seite herum, aber offenbar war er noch nicht lange tot, denn seine Bewegungen wirkten, als wäre der lahme Armer noch quicklebendig. Er kam dem Mann immer wieder ins Gehege, so dass er ihn schließlich in seine Jackentasche stopfte. Dann packte er Shirins Koffer mit dem rechten Arm und wuchtete ihn in eine offene rechteckige Kiste, die wie ein Kindersarg aussah und auf kleine wackelige Rollen montiert war. An dem Sarg war ein Seil, das der Lastenträger sich über die Schulter warf, und so rollte die Kiste hinter ihm her, wenn er lief. Der Einarmige machte statt zwei jeweils nur eineinhalb Schritte, denn offenbar hatte er an der rechten Hüfte eine Verwundung. Das alles sah Shirin jedoch nicht, denn sie war in Gedanken über die Zeit und das Warten versunken.

De su mente se borraron la guerra, el cargamaletas y el edificio en ruinas a la derecha de la estación. La noche anterior había sido alcanzado por un proyectil disparado accidentalmente desde una base militar cercana, pero Shirin no lo sabía. Dejó atrás el taxi en el que había llegado y se dirigió al autobús, que aún estaba a cierta distancia. Y mientras lo hacía, mantenía las distancias con los hombres y mujeres que la miraban con desconfianza, no sólo por su pelo rubio y su ropa moderna, sobre todo sus vaqueros, sino porque, evidentemente, no estaba imbuída de miedo, ese miedo que es inherente a las personas en guerra.
In ihren Gedanken blendete sie den Krieg, den Gepäckträger und das zerstörte Gebäude rechts vom Bahnhof aus. Es war in der vergangenen Nacht von einer Granate getroffen worden, die versehentlich von einem Militärstützpunkt in der Nähe abgeschossen worden war, aber das wusste Shirin nicht. Sie ließ das Taxi, mit dem sie gekommen war, hinter sich und ging zum Bus, der noch ein Stück entfernt war. Und hielt dabei Abstand zu den Männern und Frauen, die sie misstrauisch ansahen, nicht nur wegen ihrer blonden Haare und ihrer modernen Kleidung, insbesondere ihrer Jeans, sondern weil sie offenbar nicht von Angst durchdrungen war, jener Angst, die den Menschen im Krieg eigen ist.

 

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(1) Comentario | Kommentar

  1. Lindos relatos! Entiendo perfectamente a esta mujer, aunque venimos del otro lado del mundo. De la gente del mundo musulmán siempre me quedo esperando algo, que hablen de lo que viven, de lo que sienten, de su rabia, de sus deseos, no siempre de lo que les reprochan a los demás. Gracias por estos textos. Y que vengan más!✿✿✿✿ Übersetzung von Ojalá: Schöne Erzählungen! Ich verstehe diese Frau perfekt, auch wenn wir vom anderen Ende der Welt kommen. Von den Menschen in der muslimischen Welt erwarte ich immer etwas, nämlich dass sie über das reden, was sie leben, was sie fühlen,über ihre Wut, ihre Begierde, nicht immer über das, was sie anderen vorwerfen. Vielen Dank für diese Texte. Und es sollen noch mehr werden! .

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