Vida urbana | Städtisches Leben — 02 Dezember 2019

◄ Un abogado hamburgués escribe sobre dos exitosos casos recientes en los que pudo impedir deportaciones de escolares. Ojalá, cuarto trimestre de 2019, Hamburgo. Versión castellana de ojal.de

► Ein Hamburger Anwalt berichtet über zwei erfolgreichen Fälle. Er konnte die Abschiebung zweier jünger Schüler*innen verhindern. [hoffentlich] viertes Vierteljahr 2019, Hamburg.

Von Stephan Gabriel

En Mann in Anzug arbeitet am Schreibtisch

El abogado trabajando – Stephan Gabriel bei der Arbeit – Foto: SG-privat

Ayudé a dos escolares de 18 años de dos familias originarias de un país africano. Ambas familias, padres y hermanos, habían vivido en Alemania ya durante muchos años. Ambos alumnos fueron despertados por los funcionarios en sus casas, se los obligó a salir con los funcionarios. Iban a ser deportados. No se les podía acusar de nada, pero su protección como menores de edad miembros de familia había terminado. La advertencia sobre lo que estaba pasando me llegó de un lugar del que nunca lo habría esperado, pero que me devolvió la confianza en esa institución. Cuando llegué el muchacho ya estaba sentado en un autobús, acompañado por policías y otros extranjeros; se suponía que el bus iba para Berlín, desde donde un avión los deportaría a África. Este muchacho era un joven muy amigable, el mejor alumno de su escuela, con un certificado de casi solo mejores notas, a punto de terminar la secundaria, un joven que les dio a otros alumnos clases particulares gratuitas y se ofreció como voluntario en su parroquia. No quería tomar dinero del estado y en su tiempo libre salía a trabajar para un servicio de entrega de comida a domicilio. Él era muy prudente y bastante despreocupado, confiaba en Dios. Presenté una petición a la  comisión de casos especiales del Parlamento de Hamburgo … y la deportación fue suspendida en medio del proceso, porque hay un „acuerdo de suspensión“ entre la Secretaría de Extranjería y el parlamento hamburgués; debido a este acuerdo la Secretaría de Extranjería espera hasta que la comisión de casos especiales del parlamento haya decidido. El jefe de la comisión llamó a un funcionario de los que estaban en el bus y se nos permitió bajar en el mismo instante. Salimos del bus. Yo sabía: ésto solo es el comienzo, todavía no sabemos si tendremos éxito. Leí que en todo el país sólo ocho casos de este tipo tienen éxito cada mes. Uno puede imaginarlo como una „petición de clemencia“. La persona interesada no tiene ningún derecho en la fase de la petición de que se le permita permanecer, sólo una esperanza. Hice que sus maestros, el director de la escuela, todos sus compañeros de clase y el párroco de la parroquia escribieran lo que significaría para ellos la deportación, la ausencia de este alumno, hijo, hermano y feligrés. Incluso hice testificar a su empleador por su trabajo. Entregué un archivo completo de estas cartas a la comisión de casos especiales. Y llegó el día de la decisión. Leí al comienzo de la carta „ha decidido…“. Estaba preparado para todo. La carta terminaba con „concedido“. Esto significa mucho para toda una familia y para toda una escuela y parroquia – donde él toca un instrumento en los servicios religiosos – En ese momento fui feliz.

Ich half zwei gerade 18 Jahre alt gewordenen Schülern aus zwei Familien, ursprünglich aus einem afrikanischen Land. Beide ganze Familien, also Eltern und Geschwister, lebten alle seit vielen Jahren in Deutschland. Beide Schüler wurden von Beamten zu Hause bei ihren Familien aufgeweckt, sollten mitkommen und abgeschoben werden. Ihnen war nichts vorzuwerfen, aber ihr Schutz als minderjährige Familienangehörige endete. Der Hinweis kam von einer Stelle, von der ich es nie vermutet hatte, was mir aber meinen Glauben in diese Institution zurück gab. Ein Schüler saß, als ich vor Ort eintraf bereits, begleitet von Mitarbeitern der Ausländerbehörde und Polizisten, in einem Bus, der nach Berlin fahren sollte, wo ein Flugzeug erreicht werden sollte, das ihn nach Afrika abschieben sollte; ein junger, sehr freundlicher Mann, bester Schüler seiner Schule mit fast reinem Einser-Zeugnis, kurz vor dem Abitur stehend, der anderen Schülern kostenlos Nachhilfe gab und sich ehrenamtlich in seiner Kirchengemeinde engagierte. Er wollte kein Geld vom Staat nehmen und fuhr in seiner Freizeit Essen für einen Lieferdienst aus. Der Bus fuhr los. Er war sehr besonnen und eher unbesorgt, vertraute in Gott. Ich machte eine Eingabe zur Härtefallkommission unserer Hamburgischen Bürgerschaft, und  und die Abschiebung wurde mitten im Vorgang ausgesetzt, weil zwischen Ausländerbehörde und Bürgerschaft ein „Stillhalteabkommen“ besteht, also die Behörde wartet, bis die Kommission entschieden hat. Es kam ein Anruf des Abteilungsleiters bei einem Beamten im Bus an und wir durften aussteigen, wo wir gerade waren. Es gab eine gute Verkehrsanbindung. Ich wusste: wir hatten nur einen Anfang, ungewiss, ob wir Erfolg haben. Ich las, dass bundesweit nur acht Eingaben dieser Art im Monat erfolgreich sind. Man kann es sich wie ein „Gnadengesuch“ vorstellen. Der Betroffene hat in dem Stadium der Eingabe keine Ansprüche, dauerhaft hierbleiben zu dürfen, nur eine Hoffnung. Ich ließ seine Lehrer, den Schulleiter, alle seine Klassenkameraden und den Pfarrer der Kirchengemeinde jeder für sich, aufschreiben, was es für sie bedeutet, wenn dieser Schüler, Sohn, Bruder und Gemeindemitglied nicht mehr da ist. Sogar seinen Arbeitgeber für seinen Freizeitjob ließ ich ein Zeugnis erteilen. Einen ganzen Ordner dieser Schreiben übergab ich der Härtefallkommission. Dann nahte der Tag der Entscheidung. Ich las im Brief „hat entschieden…“ Ich war auf alles gefasst. Er endete mit „stattgegeben“. Das bedeutetet viel für eine ganze Familie und eine ganze Schule und Kirchengemeinde, in der er in Gottesdiensten ein Instrument spielt. Ich war glücklich.

El segundo caso fue el de una escolar que también estaba ejemplarmente integrada. Pensé: Es difícil repetir este éxito. Procedí como en el primer caso. Después de semanas de espera recibí una llamada telefónica. La tensión hasta el final de la frase de la persona que leía al otro lado de la línea era increíble. La alegría fue inmensa cuando terminó con: „concedido“. Una vez más toda una familia, estudiantes e iglesia fueron felices.

Beim zweiten Fall, einer ebenfalls vorbildlich integrierten, Schülerin dachte ich: Es ist schwer, diesen Erfolg zu wiederholen. Ich verfuhr wie beim ersten Fall. Nach Wochen des Wartens erhielt ich einen Anruf. Die Spannung der Anruferin bis zum Ende des Satzes war unglaublich. Unermesslich die Freude als der Satz endete mit: „stattgegeben“. Wieder waren eine ganze Familie, Schülerschaft und Kirchengemeinde glücklich.

Me impresionó esta profunda confianza en Dios y la felicidad ininterrumpida de ambos escolares, porque debe haber sido difícil experimentar ésto. Estos son momentos hermosos de la profesión que amo.

Mich beeindruckte auch dieses tiefe Gottvertrauen und die ungebrochene Fröhlichkeit beider Schüler, denn es muss hart gewesen sein, dies zu erleben. Das sind schöne Momente meiner Arbeit, die ich sehr liebe.

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